A veces sí eres un impostor
Cuando el síndrome del impostor habla de algo más que falta de autoestima
Yara Sáez
8/31/20261 min leer


Muchos artistas sufren el llamado síndrome del impostor.
Incluso cuando tienen éxito, reciben reconocimiento y existen suficientes pruebas externas de su talento, hay algo dentro de ellos que continúa diciendo:
“No me lo merezco” o “Estoy engañando a todos”.
Solemos interpretar esa sensación como un problema de autoestima. Como una incapacidad para reconocer nuestros méritos. Y sí, en algunos casos puede ser exactamente eso.
Pero después de años trabajando con artistas y personas creativas, he encontrado otra posibilidad que me parece mucho más incómoda y, precisamente por eso, mucho más interesante:
A veces te sientes un impostor porque, en alguna parte del camino, comenzaste a serlo.
Comenzaste a alejarte de ti mismo y una parte de ti lo sabe.
El éxito también puede alejarnos
Hay algo que pocas veces queremos admitir: el éxito también puede convertirse en una forma de pérdida, porque mientras intentamos conseguir algo, comenzamos a adaptarnos, buscamos apegarnos a lo que funciona y en otros casos a lo que esperan de nosotros.
Al principio son modificaciones pequeñas. Cambias un poco el tono, ajustas el mensaje y suavizas aquello que realmente piensas.
Aceptas una recomendación porque parece razonable. Después otra porque probablemente funcionará mejor. Luego observas lo que hacen quienes están teniendo éxito y comienzas a incorporar algunas de sus fórmulas.
Al principio nada parece particularmente grave. Hasta que un día miras lo que estás haciendo y, aunque funciona, ya no terminas de reconocerte allí. Entonces aparece una sensación extraña.
Comienzas a sentirte vacío aunque tengas reconocimiento y no te lo crees porque en cierto modo no lo sientes tuyo.
Quizá esa sensación es un aviso de tu sistema interno que está reconociendo una distancia que tu mente todavía no quiere admitir.
Que hay demasiada distancia entre lo que haces y lo que eres.
